Charles Pierre Baudelaire (9 de abril de 1821 – 31 de agosto de 1867) Fue el poeta de mayor impacto en el simbolismo francés, el más refinado de los poetas malditos, debido a su vida de bohemia y excesos, y a la visión del mal que impregna su obra.
En su juventud se hace adicto a las Drogas y un habitual de los burdeles parisinos, contrae la sífilis. Su padrastro, descontento con la vida libertina que lleva, trata de distanciarle de los ambientes bohemios de París enviándolo a Burdeos para que embarque con destino a los Mares del Sur, pero de regreso en Francia, se instaló de nuevo en la capital, volviendo a sus antiguas costumbres desordenadas. Empezó a frecuentar los círculos literarios y artísticos y destacó como crítico de arte. La publicación de Las flores del mal, en 1857, acabó de desatar la violenta polémica gestada en torno a su persona. Los poemas (las flores) fueron considerados «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres» y su autor fue procesado. En una carta, Victo Hugo le consuela diciéndole “Acaba usted de recibir una de las pocas condecoraciones que pueda otorgar el régimen actual”
La sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis en (1865), y los síntomas de afasia y hemiplejia, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, permaneció sin habla, pero lúcido, hasta su fallecimiento, en agosto del año siguiente.
El Vampiro, antología literaria, Biografías;
Wikipedia;
LETANÍAS DE SATAN
¡Oh, tú, el más sabio y el más bello de los ángeles, dios traicionado por la suerte y privado de alabanzas!
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Oh, príncipe del exilio, a quien se le ha hecho un agravio, y que, vencido, siempre te levantas más fuerte,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que lo sabes todo, gran rey de las cosas subterráneas, sanador familiar de las angustias humanas,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que, lo mismo a los leprosos que a los parias malditos, enseñas por el amor el gusto del Paraíso,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que de la muerte, tu vieja y fuerte amante, engendras la esperanza -¡una loca encantadora!
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que haces al proscrito esta mirada calma y alta que condena todo un pueblo alrededor del patíbulo,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que sabes en qué ángulos de las tierras envidiosas el Dios celoso escondió las piedras preciosas,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, en quien la mirada clara conoce los profundos arsenales donde duerme amortajado el pueblo de los metales,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, en quien la larga mano esconde los precipicios al sonámbulo errante al borde de los edificios,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú que, mágicamente, ablandas los viejos huesos del borracho tardo atropellado por los caballos,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, que para consolar al hombre frágil que sufre, nos enseñas a mezclar el salitre y el azufre,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, que pones tu marca, oh, cómplice sutil en la frente de Creso despiadado y vil,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Tú, que metes en los ojos y en el corazón de las muchachas,el culto de la llaga y el amor de los andrajos
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Bastón de los exiliados, lámpara de los inventores, confesor de los ahorcados y de los conspiradores,
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Padre adoptivo de estos que en su negra cólera, del paraíso terrestre ha expulsado Dios Padre
¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!
ORACIÓN
¡Gloria y alabanza a ti, Satán, en las alturas del cielo, donde tú reinaste, y en las profundidades
del infierno, donde, vencido, sueñas en silencio!
¡Haz que mi alma un día, bajo el Árbol de la Ciencia,cerca de ti repose en la hora en que en tu frente,
como un Templo nuevo, sus ramajes se extenderán!
CHARLES BAUDELAIRE
ADRACUL
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