Me ha parecido interesante este artículo:
por Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros, octubre – 2008

Hasta hace muy poco tiempo todos los que estudiábamos al perro como especie, teníamos claros estos conceptos de los que todos los autores hablan en sus trabajos. Así, definíamos al perro como animal perteneciente a especie gregaria, jerarquizada y en la que existían individuos dominantes y subordinados. Además, siempre la hemos considerado como especie que forma grupos estables y duraderos muy semejantes a los que adopta la especie progenitora.
Con su domesticación, nuestro amigo vive en manadas mixtas inter específicas o simplemente en una pequeñísima manada formada por su dueño y él; cada uno de su especie.
En estos últimos años, surge una corriente, entre algunos profesionales del mundo canino, en la que se especula con la no-existencia de la jerarquía en el perro actual y en unos métodos de trabajo en los que estos conceptos de jerarquía y dominancia no deben ser tenidos en cuenta, ya sea por obsoletos o simplemente, por inexistentes. Así, el humano no debe ejercer jerarquización sobre otro individuo de diferente especie a la suya y, como consecuencia, no debe tratar de ocupar el puesto de líder ante su perro.
Como ustedes saben, especular es muy fácil ya que lo realmente difícil es demostrar que la hipótesis con la que se especula puede probarse y convertirse en tesis. Desgraciadamente, estas teorías no se demuestran pero calan en algunas personas amantes de los perros provocando una relación complicada, cuando no peligrosa, para ambas especies.
Les doy la razón en que nosotros no somos de su especie por lo que resulta banal tratar de convencer a nuestro perro de que nosotros somos un colega de la misma camada. Nada más peligroso, ya que el animal puede llegar a disputar ese puesto de escalafón en el que los inventores de estas teorías, no creen.
Como no trato en absoluto de convencer a quienes las mantienen ni siquiera a los que se las creen, expondré estos conceptos para que el lector juzgue y elija el camino que crea oportuno cara a la relación con su perro.
Una definición evolutiva del concepto de gregarismo podría ser la tendencia que tienen determinadas especies a vivir juntos optimizando, de esa forma, sus factores de supervivencia y reproducción.
El gregarismo, por tanto, es una conducta que favorece sobre todo al instinto de supervivencia y la pérdida por expulsión del grupo supone, para el animal, una baja considerable en su tasa de aptitud que puede llevarlo incluso, a su desaparición como individuo.
El perro y nosotros somos especie gregaria y eso ni siquiera los inventores de nuevas teorías pueden negarlo. El hombre es una bestia intensamente social y al mismo tiempo fuertemente competitiva, egoísta y en busca de su mejora evolutiva (Barash, 1979)
¿Quizás el perro no participa de nuestros anhelos evolutivos? Por descarte; sí.
Nos encontramos, en este punto, con que el hombre trata de optimizar su tasa de aptitud, satisfaciendo los instintos de supervivencia y reproducción, de la mejor forma posible y por supuesto la mejor es la de vivir en grupo. Cuando hablamos de hominización damos por cierto que el grupo ha sido, es y lo seguirá siendo, una extraordinaria forma de protegerse contra los depredadores y obtener recurso. Quizás ahora no nos devoren los leones pero si lo hacen pequeños bichos como bacterias o virus. El recurso se ha convertido en dinero que nos permite acceder a nuestra alimentación, comodidad y reproducción……¿Y el perro? ¡Pues también! Cambia su cacería por el saco de pienso y la protección de sus depredadores por la mano del veterinario. De monógamo lo hemos convertido en poliginándrico o promiscuo pero, de una u otra forma, también mantenemos en lo posible su éxito reproductor.
Llegamos a la conclusión lógica y probada de que ambas especies somos gregarias, de que las dos sentimos cierta debilidad por convivir con la otra y de que, queramos o no, formamos grupos duraderos e inter específicos.
El concepto de jerarquía implica un escalafón entre los miembros de una manada o grupo. El mando absoluto lo ostenta un macho que normalmente es el que más batallas ha librado y mejores resultados ha obtenido. Lo secunda una hembra, subordinada al macho, pero que ostenta el segundo grado en el escalafón, es decir, en el caso de los lobos, sólo puede ser montada por el Dominante. Después de estos dos “patriarcas” la jerarquía se completa con los machos y hembras subordinados quienes al paso del tiempo, se convertirán a su vez, en dominantes bien por la disputa y victoria sobre el Jefe o por la muerte de éste.
El concepto de jerarquía está íntimamente ligado al de escalafón, tanto en animales como en nuestra especie. Cualquier grupo social se estructura en capas o sustratos más o menos dominantes, desde un ejército bien constituido hasta una empresa y no pensemos que en los partidos políticos o gobiernos de turno, falta esta estructuración jerárquica.
Pues bien, para mantener esa estructura se necesita, como es lógico, la existencia de individuos dominantes y la de subordinados. Para establecer esas jerarquías es necesario pelear o simplemente exhibirse sin llegar a las últimas consecuencias. Entre los perros, como entre las demás especies gregarias, se puede incluso tipificar ese escalafón. Cuando queremos saber el grado de dominancia de un individuo dentro del grupo o la magnitud de la diferencia de grados de cada uno de ellos, utilizamos la tasa de dominancia, calculada para cada individuo como el número total de veces que gana enfrentamientos, dividido por el número de ellos en los que se ha visto implicado con los distintos miembros del grupo (Arcese & Ludwig, 1986)
La presencia de individuos dominantes entronca directamente con el concepto darviniano de supervivencia del más apto que, como ustedes saben, es una sencilla definición de la selección natural. Podrían decirme ahora que nuestro perro no está sujeto a esa selección sino a la artificial y que, en su forma actual, ya no existe ninguna de las características de grupo expuestas anteriormente. Pues bien, el Canis familiaris solo lleva 16.000 años alejado de su forma salvaje y si los inventores de estas teorías tuviesen claro el concepto de evolución biológica, sabrían que ese pequeño lapsus de tiempo es sólo “un suspiro” en ella. No ha tenido tiempo de olvidarse de su jerarquía, de su manada ni del individuo que la lidera.
Nosotros, en unos pocos millones de años, tampoco lo hemos olvidado y si estos teóricos siguen sin creer en estos conceptos, les propongo que se miren al espejo mientras se afeitan o acicalan y se convenzan de que, en el trabajo que van a desarrollar para acceder a su recurso, no le está esperando el dominante para jerarquizar al grupo que, como él, depende del líder de turno.
Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros
SEDIT
Continuación del artículo oculto bajo las hojas:
Uno de los Samurai de Matsudaira Sagami No Kami estaba en una pensión en Kyoto para recoger dinero. Un día que estaba en el portal viendo pasar a la gente, oyó a un transeúnte gritar: “Se dice que los hombres del Señor Matsudaira están enzarzados en un combate.” El samurai se dijo: “Es muy lamentable que mis compañeros estén implicados en un combate. Estos deben de ser los que tenían que ir a relevar a los que estaban de servicio en Edo.” Se informó sobre el lugar del combate y cuando llegó jadeante, sus compañeros habían sido heridos ya por sus adversarios, que estaban a punto de darles el golpe de gracia. Acompañando su ataque de un grito, golpeó a dos hombres y regresó a Kyoto. Este asunto llegó a oídos del oficial del Shogun que mandó llamar al Samurai para preguntarle: “Habéis ayudado a vuestros compañeros, desobedeciendo con ello al edicto del Gobierno. ¿Cómo es eso?” Él contestó: “Vengo de la provincia y me es difícil entender lo que Su Señoría me dice. ¿Podría volver a repetirlo?” El oficial enfureció y dijo: “¿Está usted sordo? ¿Habéis estado implicado en una pelea, derramado sangre y desobedecido el decreto gubernativo, quebrantando las leyes, sí o no?” El hombre contestó: “Ya había comprendido todo esto. Aunque lo afirméis, yo no he desobedecido voluntariamente a las leyes y no he tenido intención de desobedecer al gobierno. La razón de ello es que todo ser viviente concede a la vida cierto precio y desde luego lo mismo ocurre con los seres humanos. Por mi parte, doy un gran valor a la vida humana. Pero he oído que mis compañeros estaban en peligro y hacer ver que uno no se ha enterado de nada no es digno de la Vía del Samurai. Por ello he corrido para socorrer a mis compañeros. Volver a mi casa, la vergüenza en el corazón, sabiendo que mis amigos han sido asesinados, habría prolongado desde luego mi vida, pero era desobedecer a la Vía. Para seguir la Vía, uno debe sacrificar su preciosa vida. Es debido a esto, a respetar a la Vía y no por despreciar el reglamento, que decidí ir allí. Os ruego, ahora, que procedáis a mi ejecución.” El oficial quedó impresionado, archivó el asunto y escribió al Señor Matsudaira: “Tenéis un valiente Samurai a vuestro servicio. Espero que lo sabréis cuidar como se merece.”
El árbol genealógico del Señor Soma, sobrenombrado el Chiken Marokoshi, era el más elaborado del Japón. Un año en el que su hacienda se incendió y estuvo a punto de ser destruida, el Señor Soma dijo: “Incluso si la casa, los muebles y todo el resto es destruido, no lo lamentaré porque son cosas que se pueden reemplazar. Lo único que lamentaré es no haber podido salvar mi árbol genealógico, que es un tesoro de familia de lo más precioso.” Allí estaba un Samurai y dijo: “Voy a entrar en la casa y traerlo.”
Entre los principios secretos de Yaygu Tajima No Kami Munemori, hay un proverbio: “No existe táctica militar para un hombre de gran fuerza moral.” Instruido por esto, cierto vasallo del Shogun fue a ver al Maestro Yagyu y le pidió que lo aceptara como a su discípulo. El Maestro Yagyu dijo: “Me parece que ya sois alumno de una escuela de Artes Marciales. Decidme el nombre de vuestra escuela antes de iniciar nuestras relaciones de maestro-discípulo.” El hombre contestó: “Yo no he practicado jamás un arte marcial.” El Maestro dijo: “¿No habéis jamás aprendido la disciplina de la escuela Tajima Nokami? Tengo la impresión de que sois uno de los maestros del Shogun. El hombre juró que no. El Maestro le preguntó entonces: “¿Tenéis algún tipo de convicción profunda?” El hombre contestó: “De niño tomé conciencia de que el Bushi es un hombre que no debe arrepentirse de su vida. He enterrado este pensamiento en mi corazón durante muchos años y ello se ha vuelto una convicción. Por ello, jamás pienso en la muerte. No tengo ninguna otra concepción fuera de ésta.” El Maestro Yagyu quedó muy impresionado y dijo: “Mi intuición no me ha engañado. El principio más profundo de la táctica marcial es el que vos poseéis. Hasta ahora, de cientos de discípulos que he tenido, ninguno ha alcanzado este principio. No es necesario prepararos con el “sable de madera” (boken). Voy a iniciaros inmediatamente.”
Tal vez hayas oído que la fiesta de los toros es un arte, pero no lo es….
También se le han recortado los cuernos para proteger al torero Le colgaron sacos de arena en el cuello durante horas.
Se eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, por que el animal muere en 3 o 4 corridas a lo mucho, es muy habitual que el animal sufra quebraduras múltiples de costillas o destripamientos. Se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad se trata de que el público no vea las heridas al caballo que con frecuencia presentan exposición de vísceras.
Algunas banderillas tienen un arpón de 8 cms, y se les llama “de castigo”, a las cuales es sometido el toro cuando ha logrado evadir la lanza del picador. Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al número de banderillazos: tantos como sean necesarios para desgarrar los tejidos y piel del toro.
“Demostrando Valor”
El toro es atravesado con una ESPADA de 80 cms de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal; de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre.
¿Qué es la mayoría de edad?
Y digo esto en un blog satanista, porque el satanismo siempre ha sido un tema en el que los niños nunca han participado. ¿Y porque? En la época de la inquisición y las brujas, éstas estaban acusadas de comerse niños y de hacer sacrificios al demonio, por lo tanto, me supongo que es normal querer huir de la cercanía de menores de edad en asociaciones satanistas, simplemente es un método para proteger la organización de las malas lenguas.
A diferencia de lo que sucede en las llamadas religiones blancas, el Satanismo es principalmente Humanista y por lo tanto no se practica la creencia en ningún tipo de entidad sobrenatural real, sino por el contrario se considera a Satán como un símbolo, una representación de libertades cohibidas, de necesidades prohibidas y reprimidas al ser consideradas pecado por las religiones abrahámicas (judía, cristiana e islámica) y que son en realidad nuestros instintos naturales que claman por salir de esa prisión artificialmente impuesta.
En octubre de 2008 la British Humanist Association (BHA), con el apoyo del profesor Richard Dawkins, el conocido biólogo evolucionista autor de “El espejismo de Dios”, empezó a recaudar fondos para iniciar una campaña de publicidad en los autobuses de diversas ciudades inglesas, como Londres, Birmingham, Manchester y Edimburgo, con el objetivo de sensibilizar a los ciudadanos ateos, no creyentes y librepensadores en general sobre la necesidad de “hacerse visibles”, de sentirse orgullosos de sus convicciones y de reivindicar para ellos los mismos derechos y libertades que se reconocen a otros ciudadanos por el mero hecho de poseer o manifestar unas creencias religiosas.
En la página web
Creado por la naturaleza con inclinaciones ardorosas, con pasiones fortísimas, únicamente colocado en este mundo para entregarme a ellas y para satisfacerlas, y estos efectos de mi creación no siendo más que necesidades relativas a las primeras vistas de la naturaleza,(…) sólo me arrepiento de no haber reconocido bastante su omnipotencia, y mis únicos remordimientos sólo se refieren al mediocre uso que hice de las facultades (criminales según tú, según yo muy simples) que ella me había dado para servirla. La he resistido algunas veces, de eso me arrepiento. Cegado por tus sistemas absurdos (…) de eso me arrepiento. Coseché sólo flores cuando pude hacer una amplia cosecha de frutos…
Abandona tus prejuicios, sé hombre, sé humano, sin temor y sin esperanza, abandona tus dioses y tus religiones. Todo esto sólo es bueno para poner cadenas en las manos de los hombres;
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