25
Ene
09

Fantasías y Sueños 4

Hablemos de los reinos que visité;

Recuerdo haber estado allí donde el amor es tan profundo como llenos puedan estar tus bolsillos. Aquí a donde vienen a parar y de donde también proceden los más cálidos y húmedos sueños.

Donde las mujeres te aman aunque seas extraño y te ofrecen sus delicias desfilando para ti desnudas como perfectas maniquíes en un escaparate tridimensional.

Auténtico crisol de razas y culturas en un arco iris étnico de pieles desnudas acariciadas por el sol y la luna y el agua y el viento. Perfectas todas ellas y todas amantes dispuestas, sabias en satisfacer la más mínima de tus fantasías o el menor de tus deseos, profesoras en perversiones que ni hallas podido imaginar.

Deambulé hasta encontrarme perdido por los extensos y engalanados salones de aquella tierra de Sodoma y Gomorra, recorrí sus burdeles aunque no quise probar sus alcobas.

Aquí las mujeres se acercan cuando te ven triste para regalarte la alegría de sus caricias, te paran por la calle y sin mediar conversación, ni tan siquiera la conversación ridícula de cierta clase de películas (llamémoslas “x”)  invaden con su lengua tu oreja y te ofrecen curarte la pena con el tesoro que esconden entre sus piernas, dan amor por dinero, solución tanto para el putero pone cuernos, como para el  pobre solitario que necesita cariño y no la sabe encontrar.

Busqué en todas ellas ojos que me hablaran como en silencio me hablaban los suyos, sonrisas similares en dulzura… pero nada parecido; así abandoné la idea de probar la seda de sus lechos, porque ninguna podría darme lo que busco ninguna podría saciar mi deseo, o satisfacer mi ansiedad. Porque ninguna de ellas era ella, y estaban muy lejos de poder serlo.

Creo que allí aprendí lo que no quiero.

Dejando atrás aquel jardín de vellos pubicos al viento, donde cuando este sopla con fuerza se te meten en la boca si no tienes cuidado y la cierras bien, dejando a las damas de encaje y zapatos de tacón de aguja con sus bocas forradas en látex y sus felaciones en esquinas y portales, los pezones erguidos contra la gravedad desafiantes, penetrados con piercin´s y las nalgas tatuadas con dibujos tribales.


Orgasmos  hechos música, polifónica canción, sinfonía recurrente de sábanas aún calientes. Caderas que esconden sonrisas verticales, los surcos de saliva que deja la lengua sobre la piel cuando se recrea con los sabores de su ambrosía entre las piernas abiertas de una mujer. Rincones donde recrearse y no saciarse jamás.

¿Vivirá por aquí cerca el pícaro demonio Verano? ; seguro que  aquí se le venera y rinde culto como al gran señor de la desvergüenza que es, dueño de los oscuros secretos de la ciencia y la conciencia de la inconsciencia. Alimentándose del sudor de las entrepiernas participa en las orgías como invitado de honor y sale victorioso de todas ellas, como un gran conquistador, como el gran seductor, como el amo y señor de los sofocos y las pasiones.

Todo aquel mundo entraba y salía de los lienzos de casi un enano que con cada pincelada frenética ensanchaba este reino

–   ¿Te vas? –  me preguntó – este es el mejor lugar del mundo, aquí cada día te vuelves a sentir amado, sin hipocresías, puedes disfrutar de entera libertad, sin falsas moralidades que intenten acotar o reprimir con sus doctrinas y sus credos  aquello que es el invento más hermoso de quién quiera que nos creó;

–   Yo no creo que esto sea amor, el amor es mucho más que esto, el amor es mas hermoso;

–   ¿Y no te parece todo esto hermoso?,  Porque yo desde que vine no he dejado de pintar, mire donde mire, sin poder evitarlo, me asalta la inspiración y tengo que hacer otro cuadro;

Aquel  pintoresco artista vestido de negro y blanca camisa me miraba apenas de reojo bajo la redondez de sus gafas, con la sonrisa de un niño pequeño casi oculta por su negra barba, yo le entendía aunque creo que él me hablaba en francés (le caigo bien a Asmodeo).

Me asaltó la curiosidad de ver qué estaba pintando y despacio me acerqué a ojear aquel colorido cuadro, miré por encima de su hombro y asomándome pude contemplar a una lasciva reina egipcia que derramaba sobre su piel desnuda el contenido de una ánfora de barro, leche pálida que se convertía en oro al contacto con sus pechos mitológicos y literarios. Como si del Nilo se tratase, recorría el contorno de su sagrado cuerpo danzando en sus caderas hasta desembocar en un mar lechoso que rodeaba como un amante los muslos de la reina, acariciándolos con suaves olas como susurros delicados. Para mi sorpresa, aquella diosa del cuadro tomó vida dentro del mismo cuadro, y como una modelo que deja aburrida de posar, acarició su pelo de ébano y le dijo a su pintor con tono de niña caprichosa;

–   Estoy cansada, “tetera mía”, deja un rato de pintar y ven aquí a bañarte conmigo, que estoy muy sola sin ti;

–   Enseguida voy, amada, deja tan sólo que me despida de este amigo;

ADRACUL

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2 Responses to “Fantasías y Sueños 4”


  1. 1 yves
    septiembre 29, 2010 en 8:18 pm

    un texto muy sexual y fácil de leer me gusto mucho

  2. febrero 28, 2011 en 6:22 pm

    Muy poético y excitante, extraordinario, maravilloso, y el final, perfecto. Y las imágenes acompañan perfectamente, pero seguramente me hubiera gustado ver mucho más, o todo, o aquello y ello y nada, pero algo.

    Saludos.


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