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CUANDO LA FAMILIA AHOGA:

 En la actualidad coexistimos en una sociedad en su mayoría  de familias fragmentadas.

A partir de a que las mujeres han ejercido no sólo de protectoras en casa sino también como proveedoras y pueden exigir los mismos derechos y obtener las mismas responsabilidades.

Muchos de nuestros conocidos no saben lo que es llegar a casa y encontrar a una madre esperando, esto de alguna manera nos hace crecer con sed de amor y exceso de carencias afectivas que intentamos ahogar en vidas imaginarias. Internet, Facebook, amores furtivos, relaciones en su mayoría destructivas en el peor de los casos volviéndonos sociópatas, esclavos de nuestras necesidades más básicas.

 

Si bien es cierto que muchas familias estructuradas también se enfrentas a este problema. Nos cuesta trabajo comprender que la familia ya no lo es todo, desde que concebimos el individuo como lo que es:

Un individuo. Una persona única, irrepetible, con voz e ideas y experiencias propias. Entonces es cuando entendemos que las relaciones familiares están lejos de cumplir un rol afectivo.

 

A menudo en las familias más unidas existe menos individualidad, pues tiende a imponerse desde las ideas religiosas, hasta la carrera a estudiar y el futuro laboral. Amistades, pareja y hasta como vivir. Yo pienso férreamente que los que pueden sobrevivir a una familia conservadora y lograr libertad de expresión son los futuros padres de familia que podrán combinar y respetar los gustos en un seno familiar.

El ámbito familiar es difícil por el simple hecho de que en él se desarrollan y conviven humanos y dicho esto, está claro que somos seres de carácter voluble y complicado.

Muchos de nuestros rasgos son determinados genéticamente pero pienso que es nuestro entorno el que nos forma el carácter.

Las personas ahora forman las familias con una edad ya mayor, vivir con sus padres a los treinta y cinco años se ve como algo normal, la sobreprotección familiar y el círculo de confort económico que esto nos supone es terrible y triste, a su vez estamos conviviendo con enormes sanguijuelas incapaces de reconocer que todas sus depresiones, de las que se sienten víctimas de lunes a jueves, son ocasionadas por su ocio, y chantajean a su entorno familiar. El viernes milagrosamente la sanguijuela cambia su dieta, deja la sangre y empieza a chupar alcohol. Y esto pasa “hasta en las mejores familias”.

 

Pienso que más que tener una familia, en lo que debemos trabajar todos es en nuestros principios fundamentales, básicos y ser lógicos con nuestros actos.

 

Cuando la familia se convierte en un lastre en vez de ser la plataforma, entonces obtenemos crisis emocionales, que pueden terminar en asesinatos, violencia de género, divorcios… ¿Cómo le explicas a un niño que ha visto a sus padres violentándose continuamente que la familia será su soporte? Si lo único que quieren es huir. Actualmente tenemos ventajas y crecimiento social, las mujeres que han crecido así ahora luchan contra ello. Pero aun así tristemente tenemos a algunas a las que se les visita con flores en el cementerio.

 

Afortunadamente al llegar a la madurez la gran mayoría entendemos que tenemos un concepto utópico de familia y vamos con pies de plomo al formar la propia. Entendiendo que somos humanos con errores, defectos y virtudes importantes que podemos aportar nuestras propias experiencias para mejorar la familia elegida y siempre nos queda la tranquilidad de entender que nuestra primera familia tal vez no nos enseñó nada bueno, pero si nos enseñó todo lo que no debemos hacer. Y entonces al final algo  bueno nos aporta.

Cuando los sueños se derrumban y dan paso a la realidad tenemos de dos, elegir vivir con tranquilidad emocional o destrozar nuestra vida por no entender y asumir que para poder ser una familia primero debes ser, individuos. Amarnos, respetarnos y una vez que nuestras bases sean firmes, sólo entonces podríamos vivir en paz.

Ahora noto que la mayoría no cree en el matrimonio, no se ve como una institución y resulta más sencillo en muchos aspectos prescindir de este. Y muchas veces es lo mejor, el respeto por la individualidad y el respeto por el entorno.

 

Cuantas veces tenemos que elegir un bando u otro. Blanco o negro, la sociedad nos limita en muchas cosas y surge la doble moral que está presente siempre desde que los prejuicios han tomado por rehén una sociedad sedienta de intereses secretos y placeres oscuros. Porque ante todo tenemos que ser “políticamente correctos” y tantos tapujos ahogan nuestra esencia.

La familia es, en conclusión, un conflicto emocional tremendo, sin recompensa, una obligación innecesaria. Pero todo eso supone el mote de “Ser buen padre, hijo, madre, hija” y es un lastre frustrante.

 

MONY BLUE

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1 Response to “CUANDO LA FAMILIA AHOGA:”


  1. 1 Lina
    enero 4, 2016 en 1:57 am

    Buenísima la apreciación de la familia.
    Felicitaciones!!!
    Me identifico contigo


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